El Secreto detrás de una Organización Adaptable

Extracto tomado de: “The Secret of Adaptable Organizations is Trust” por Joerg Esser, HBR.

Durante el último año la mayoría de las organizaciones operaron en “modo crisis”. Sin embargo, de forma sorprendente los líderes y colaboradores descubrieron la enorme ventaja de aprender a adaptarse a situaciones cambiantes a través de la flexibilidad. ¿Consideras que tu organización tiene a la adaptabilidad en su ADN? En esta contribución analizaremos cuatro principios que pueden contribuir a la creación de mecanismos que favorezcan la transformación constante.

Menos es más

Anteriormente la estabilidad de las organizaciones estaba relacionada con la complejidad de sus procesos administrativos en donde la reacción ante la crisis era la imposición de más reglas y controles. Sin embargo, existe una perspectiva distinta en donde los líderes organizacionales definen los “Qué”, dando la libertad a los colaboradores de encontrar los “Cómos”.

Para reflexionar si esto sucede en tu organización puedes reflexionar en: ¿Cuánto tiempo paso tomando decisiones operativas? ¿Facilito la existencia de un ambiente propicio para la toma de decisiones por parte de los colaboradores? ¿Identifico que existe confianza entre los equipos?

Principios de Adaptación

Al leer los siguientes principios, inspirados en la teoría de la complejidad de Philip Warren Anderson, identifica qué elementos podrían ser ligados con el ADN de tu organización:

  • Establecer propósito de la transformación: Define el propósito de la transformación desde el inicio. Especifica metas, prioridades, reglas y límites. Complementa este proceso con retroalimentación individual continua, que recuerde a las personas su contribución a la meta global. Puede ser útil explorar lo que significa éxito desde la perspectiva de cada unidad de negocio o departamento.
  • Nominar “pilotos” y “copilotos”: Identifica quién se apropia de ciertos temas de inicio a fin en un ambiente de colaboración; favoreciendo la existencia de equipos flexibles, diversos y funcionales. El piloto será el responsable final de la toma de decisiones, mientras que el copiloto lo asiste en el proceso, que puede ser aún más exitoso si las personas seleccionadas tienen abordajes y experiencias distintas.
  • Testear, no adivinar: Despliega experimentos reales que permitan el diseño de soluciones factibles. Implementa únicamente lo que puede ser medido.
  • Favorecer coaliciones: El networking dinámico es la mejor base para el proceso de toma de decisiones, por lo que es indispensable motivar a las personas a intercambiar ideas y experiencias, asignando un tiempo específico para ello.

Ahora bien, se requiere de un liderazgo constante y congruente para lograr que esta forma de trabajar sea establecida de manera permanente. Algunas organizaciones han notado beneficios de la aplicación de los cuatro principios. Por ejemplo: mejora de la rentabilidad, mayor tiempo de los líderes para tomar decisiones estratégicas y no operativas, mejora del ambiente de trabajo, pero, sobre todo un aumento significativo en la confianza hacia las personas.

¿Cuál de los cuatro principios resuena más en ti? ¿Consideras que tu organización está lista para confiar a este grado en las iniciativas individuales y de equipos?

Nos encantará leer tus comentarios y saber qué ideas de esta contribución pueden ser aplicables a tu contexto. Para conocer de qué maneras Kamaleo puede acompañarte en la transición hacia este modelo de trabajo, escribe a: info@kamaleo.net