Una idea de cambio (Parte 5 de 5): ¿Cómo realizar lo esencial (sin esfuerzo)?

En esta entrega final sobre el Esencialismo, resumimos el último paso de la metodología para ejecutar lo esencial sin esfuerzo.

Para revisar los posts anteriores, puedes dirigirte a los siguientes enlaces:

Parte 1: Esencialismo, la idea de cambio que sugiere: menos es mejor

Parte 2: ¿Cómo piensa un esencialista?

Parte 3: Explorar es el primer paso

Parte 4: Eliminar lo que es trivial

Las ideas aquí expuestas son tomadas del libro: “Essentialism. The Disciplined Persuit of Less”; de Greg McKeown.

Cómo ejecutar lo esencial Mientras los no-esencialistas tienden a forzar una implementación, los esencialistas invierten el tiempo que han ahorrado después de haber explorado sus opciones y eliminar lo trivial, en diseñar un sistema para hacer una ejecución casi sin esfuerzo.

Ya lo dijo Abraham Lincoln: “Dame 6 horas para derribar un árbol y pasaré las primeras 4 afilando el hacha”.

Las siguientes son 6 ideas para implementar sin esfuerzo:

1) Tener un margen de flexibilidad.  Los esencialistas ven más allá del escenario más optimista: planean, se preparan para posibles contingencias y dejan un espacio o margen de tolerancia para lo inesperado.

La extrema preparación ayuda a mitigar nuestra incapacidad para predecir el futuro. Para lograrlo, considerar un 50% adicional del tiempo que normalmente se estima para completar una tarea. Otra forma es planear con base en escenarios, preguntando: ¿Cuáles son los riesgos que enfrenta este objetivo? ¿Cuál es el peor caso escenario? ¿Cuál es el impacto financiero, social, etc.? ¿Cómo invertir para reducir los riesgos? La respuesta a esta última define los márgenes de tolerancia adicionales que se deben considerar.

2) Remover el cuello de botella. Primero hay que identificar el elemento que más retrasa el progreso hacia la meta y luego removerlo. Pareciera obvio, pero eliminar otro elemento diferente del cuello de botella produce resultados infructuosos.

Al hacerlo de manera gradual, como empujar una pequeña bola de nieve, con un ligero empujón se puede crear un gran momentum de forma natural.   

3) Crear pequeñas victorias. Lograrlas en áreas que son esenciales, es mejor que buscar los grandes cambios en el todo de una sola vez. Se deben crear sistemas que reafirmen la confianza, fomenten y celebren el progreso y disminuyan las actividades no-esenciales.

Algunos ejemplos: crear un producto mínimo viable (PMV*), iniciar una tarea con suficiente anticipación y recompensar los avances de manera visible para ganar adeptos.

4) Crear hábitos. Diseñar una rutina que permita cumplir lo esencial casi por default.

Los hábitos se forman por un ciclo que incluye un detonante (algo que activa el comportamiento), una rutina y una recompensa. Para cambiar un comportamiento, se debe identificar el detonante y asociarlo a otra actividad que sea esencial; con el tiempo se hará parte del subconsciente. También considerar el crear nuevos detonantes, hacer lo más difícil primero, buscar crear nuevas rutinas, una a la vez; y combinarlas eventualmente.

5) Enfocarse en el presente. ¿Qué es lo más importante en este momento? Enfocarse en el ahora, ya que no podemos concentrarnos en dos cosas a la vez. Cuando haya dificultad para discernir lo esencial, es recomendable hacer una pausa, apartar de la mente el pasado y el futuro; y priorizar.

6) Vivir el esencialismo. Hay dos formas de verlo, como algo ocasional o como una forma de ser. Cada uno a nuestra manera, tiempos y proporciones, pero si se adopta como una forma de vida puede contribuir a darle significado y propósito a ésta. Algunos beneficios: mayor claridad y control, así como la oportunidad de disfrutar más, ya que la simplicidad es clave para lograr la felicidad.

Lo esencial y el liderazgo. Algunas formas en las que se aplica el modo esencialista en el liderazgo: siendo altamente selectivo al contratar; debatiendo hasta que se establece un propósito concreto e inspiracional (bastante claro); estableciendo roles bien definidos que permitan el empoderamiento de las personas; comunicando lo necesario, oportunamente y a las personas adecuadas; revisando de manera sencilla y habitual el progreso hacia la meta; recompensando las pequeñas victorias significativas para incrementar la motivación; entre otras.

Así pues, después de haber revisado la metodología propuesta por la lectura para identificar lo que es esencial, eliminar lo trivial y ejecutar lo esencial con menor esfuerzo; nos quedamos con estas dos reflexiones:

-¿Cuál es mi mayor punto de contribución hacia el objetivo que persigo?

-¿Qué necesito para activarlo sin esfuerzo?

Si quieres saber más sobre esencialismo, te invitamos a consultar la lectura original:

Título: “Essentialism. The Disciplined Persuit of Less”.

Escrito por Greg McKeown, 2014.

*Un PMV (Producto Mínimo Viable) es una versión de un producto que permite a un equipo recabar la mayor cantidad de aprendizaje validado sobre los clientes con el menor esfuerzo posible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *